Nuevamente un resultado atípico. El actual campeón boliviano no pudo ante un grupo de jugadores que suplen con corazón y fortaleza las muchas falencias técnicas y tácticas que tienen, con dos goles clandestinos que cambiaron todo el desarrolló del cotejo, en resumen, un Wilstermann que hizo el gasto cayendo en sus propios errores y un San José que aguantó estoicamente para quedarse con tres puntos valiosos.

Tras lo ocurrido en Oruro el pasado viernes, todos apostaban a que San José no podría hacerle frente al cuadro “aviador” que venía de una levantada al derrotar a Always Ready, pero fue todo lo contrario, dos goles de aquellos extraños donde Torsiglieri fue el hombre de la noche con la pierna cambiada y un “pipo” Giménez que fallaba por primera vez en el “Capriles”, habría las puertas a una victoria “santa” inesperada, insospechada y milagrosa.

Un partido que más allá del dominio de Wilstermann, tuvo a un San José que comenzó como en todo el campeonato, con mucho ímpetu tratando de jugar de igual a igual y buscando el gol sorpresivo, que precisamente llegó en el minuto 12 con un centro de Iván Vidaurre y un desencanto entre Giménez y Torsiglieri que se propagó en toda la noche.

Todo parecía equilibrarse con el empate de Serginho (24´) y un “aviador” lanzado al ataque que buscaba algún resquicio en la férrea defensa del “santo” que buscaba formar una fortaleza, aunque no con las herramientas adecuadas.

En un nuevo desaire entre Torsiglieri y el blooper del “pipo”, renacía la esperanza en el hincha orureño, cual si un ruego clamoroso a la Virgen del Socavón hubiese sido escuchado; San José ganaba extrañamente con solo haber rematado en una ocasión en todo el primer tiempo.

La expulsión de Zenteno y Mena, obligó a ambos entrenadores a mover sus esquemas y quien más sufrió con esto parecía ser el plantel local, ya que en el segundo tiempo rompió todo su esquema en procura de encontrar el empate frente a un “guerrero santo” que resistía todas las arremetidas comandados por un Roberto Rivas bastante nervioso pero que supo responder en los momentos claves.

En contrapartida, San José nos mostró una vez más sus dos grandes falencias, la falta de definición y la serenidad para cerrar un compromiso, el partido lo sufrió más de lo debido ya que si uno de los contragolpes, de los muchos que tuvo el “santo”, hubiese terminado en gol ahí hubiera acabado el encuentro.

Wilstermann no fue un dechado de virtudes, pero si fue bastante incisivo a punto de que el “santo” tuvo que defenderse con todos sus hombres en su zona para resguardar la diferencia.

Fue un encuentro atípico, pero con final feliz para los orureños que de mucho tiempo celebraron de forma ruidosa una victoria en la segunda casa, el “Félix Capriles”, ya que la parcialidad de la “V” azulada fue nuevamente la más numerosa y bulliciosa en el escenario valluno.

Una victoria que reconforta, pero que no oculta los varios errores que el “turco” Asad debe corregir ya que el camino de aquí en adelante será más complicado en procura de que el “santo” vuelva a ser el equipo aplomado que no suelta los primeros lugares de la tabla.