La decisión de Lionel Messi de dejar Barcelona, dejó una fuerte tristeza en todos los hinchas blaugranas, pero a su vez despertó ilusión en otras latitudes. Manchester City, París Saint Germain e Inter aparecen como los principales aspirantes a convertirse en los nuevos dueños del fútbol del crack argentino.

Crece la expectativa por saber cuál será el futuro de Messi

MANCHESTER CITY

En el caso de los Cityzens, el dinero proviene desde Emiratos Árabes Unidos con el jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahayan a la cabeza. El ‘City Football Group’ nació en 2008 y, aparte de potenciar al conjunto inglés para ponerlo en los primeros planos y darle instalaciones de primer nivel con una academia envidiable, formó un imperio alrededor del mundo: tiene porcentajes de otros ocho clubes.

Muchos apuntan al Manchester City como el próximo equipo de Messi

PARÍS SAINT-GERMAIN

Para los franceses, los petrodólares surgen de Qatar. Nasser Al-Khelaïfi quedó como cabeza en 2011 con el respaldo del fondo de inversión estatal ‘Qatar Investment Authority’, valuado en 320 billones de dólares. De su mano, el club monopolizó verdaderamente la Ligue 1 y se llenó de estrellas. Dos de ellas, protagonistas en la última Champions League, son Neymar -amigo de Messi- y Kylian Mbappé.

Nasser Al-Khelaïfi demostró su interes para llevarlo a Messi al PSG

INTER

En el Nerazzurro, finalmente, la riqueza proviene desde China. Con apenas 28 años, Steven Zhang fue puesto al frente en octubre de 2018 por orden de su padre, Zhan Jindong, dueño de una fortuna que alcanza los 10 billones de dólares como cabeza del Suning Holding Group. Para cumplir con el gran anhelo de contratar al mejor jugador del mundo tendría un verdadero as bajo la manga: el apoyo del Gobierno de Xi Jinping.

El Inter italiano administrado por chinos también está interesado en Lionel Messi

La realidad está sobre la mesa y es que Messi avisó que quiere irse. Habrá que ver cuándo y, sobre todo, de qué manera por las discutidas condiciones de su contrato hasta mediados de 2021. Y en Barcelona, ya con cierta resignación en medio del dolor que significa la partida del ídolo máximo, una pregunta toma cada vez más fuerza: ¿quién da más?